martes, 30 de diciembre de 2014

Leyendo en voz baja

Sin duda las lecturas que más disfrutamos son las que leemos en voz baja, desde la percepción de la soledad, un libro narrando, clamando no ser olvidado, sus voces susurrando bajo tu lengua, tu boca siguiendo las palabras inmortales de los grandes, leer, un gran placer, indescriptible apenas en los labios que se van moviendo lentamente, para luego caer en el asombro y demás sentimiento que siempre arrebata un buen libro. 

Sobre todo la lectura es un pasaje del alma a encontrar, siempre se descubre, es innegable este encuentro y coincidencia. Perduran las frases, vuelven a recorrer tu piel, los sentidos se estremecen, te hacen vibrar, no es un solo sentimiento, es la máxima expresión de libertad de las palabras. 

El año que termina quedará marcado por la siguiente selección de libros, aunque hubo otros más, algunos que faltaron de terminar, el siguiente listado es mi ideal de lecturas de este año 2014.

Gracias a ellos aprendí mucho que desconocía, la empatía es mayor, cada uno de los autores es grande entre los grandes, verdaderos maestros de la gran literatura universal, solo queda decir que faltan más, muchos libros más que disfrutar.  

Mis lecturas del 2014

Enero

1.- Drácula, de Bram Stoker. 
2.- Las intermitencias de la muerte, de José Saramago

Febrero

3.- La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero
4.- Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. 

Marzo

5.-  Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco
6.-  Bodas de sangre, de Federico García Lorca 

Abril

7.-  Aura, de Carlos Fuentes
8.- El corazón delator, de Edgar Allan Poe

Mayo

9.- La importancia de llamarse Ernesto, de Oscar Wilde.
10.- Orgullo y prejuicio, de Jane Austen.

Junio

11.- Breve historia del mundo, de Ernst H. Gombrich
12.- Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Marquéz. 

Julio

13.- Esta noche, la libertad, de Dominique Lapierre y Larry Collins
14.- Trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins

Agosto

15.- 1984, de George Orwell
16.- Farenheit 451, Ray Bradbury

Septiembre

17.- Rebelión en la granja, de George Orwell
18.- Del amor y otros demonios, de Gabriel García Marquéz. 

Octubre

19.- Entrevista con el vampiro, de Anne Rice 
20.- Yerma, de Federico García Lorca

Noviembre

21.- Lolita, de Vladimir Nabokov
22.- El hombre de arena, de E.T.A. Hoffman 

Diciembre

23.- Historia de dos ciudades, de Charles Dickens.
24.- El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. 





lunes, 10 de noviembre de 2014

Lolita



Publicación: 1955
Autor: Vladimir Nabokov
Adaptaciones: Lolita (1997), Lolita (1962)
Géneros: Ficción, Novela, Novela rosa, Tragicomedia.



Quería leerla, desde que supe de ella, “Lolita” provoca y cuando por fin llega a ti, solo hay una cosa por hacer: disfrutarla.

Lo esperas todo, la narración en primera persona por Humbert Humbert, donde no deja lugar a duda de la protagonista indiscutible de su vida, apenas vas leyendo lentamente el primer párrafo y ya te hace releerlo una y mil veces, desde ese momento ya me había inmiscuido en la prosa, suave y polémica, arriesgada, vale la pena continuar, sabes que estas ante una novela maravillosa, de amor, de tragedia, de todo lo que implica enamorarse de la persona “incorrecta”, no por la edad, sabemos de la diferencia entre ellos, Lolita tiene 12 años, la edad perversa de una niña que se está convirtiendo en mujer, él sabe del poder que emana, ella también.  

(Nabokov, 1975, pág. 10) “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.”


Ante este primer párrafo, los lectores no podemos hacer nada.  

Aún tiemblo con la descripción de Humbert, puedo imaginarlo en la ventana, sabe que Lolita se va al campamento, pasaran días eternos en que no podrá verla, seguirá lentamente en su imaginación, sus pensamientos recordaran minúsculos detalles no percibidos por nadie más, él ha descubierto a su nínfula, dueña y señora de todos sus deseos. Volvemos a la ventana, la ve subirse al coche, luego bajarse, correr, entrar, escuchara sus pisadas subiendo las escaleras, la espera, llega ella y lo besa…

(pág. 82) “Y cayó en mis brazos, y la boca inocente de mi adorada palpitante se fundió bajo la feroz presión de unas oscuras mandíbulas masculinas. En seguida la oí ─viva, inviolada─ bajar las escaleras”.

Imponen los juegos de ella, Lolita es perversa como mujer pero como no adorarla como niña, bailando, jugando, platicando con sus amigas, leyendo una revista de moda, riendo, haciendo tonterías en ese increíble e ingenuo balance de la niña que se niega a morir del todo. 

(pág. 99) “Súbitamente imaginé a Lo volviendo del campamento ­─tostada, tibia, somnolienta, drogada─, y casi lloré de pasión e impaciencia”.

Intensa, sugerente, provocativa así es Lolita, esperas y puedes seguir esperando cada minuto mientras imaginas el recorrido de ambos por Estados Unidos, un huir simultaneo de sentimientos y placeres, de no pisar tierra y seguir jugando con suerte, retando a todos, burlando la aventura a los ojos de la sociedad, de un padre viudo, con su hija, disfrazados, escondidos, señalados, juntos, se camuflan en escasos bellos  hoteles o frecuente los mundanos moteles, recorriendo la cultura liberal y fría, luego las señales, el miedo a que huya, la historia sigue ante los celos mortales de Humbert, su Lolita lo reta en eterna continuidad.
 
Existe ambigüedad en los sentimiento que puede provocarnos, como lectores podemos llegar a odiarla, sin embargo a Humbert podemos justificarlo, hasta entenderlo. El relato avanza, puedes percibir el destino de estos dos amantes, sin embargo desde el punto de vista crítico, el autor logra satirizar el comportamiento de la sociedad, demasiado puritano para aceptar esa “relación”, cuando acepta otras.

En el desenlace te das cuenta que no hay vuelta atrás, puede rogar Humbert una sola vez más, luego entender todo, pocas palabras, tiene sentido entender porque se terminó. Silencio y el grave dolor que va desgarrando lo que queda del pobre corazón, no volverán a estar juntos, la despedida se vuelve inminente, ya no hay nada que decir, sus argumentos se estrellan con su mirada perdida, cansada, magullada, pobre y sucia y aun así no hay más amor y reverencia hacia la joven que lo está matando, se despiden, se va él, Lolita su eterna Lolita le dice adiós.

Bibliografía


Nabokov, V. (1975). Lolita. Barcelona: Grijalbo.
idem
idem 

sábado, 22 de febrero de 2014

Travesuras de la niña mala

Travesuras de la niña mala
Publicación: 2006
Autor: Mario Vargas Llosa

Un libro que prácticamente “devore” literalmente al leerlo, no podía soltarlo, las páginas avanzaban con una rapidez sorprendente, me encantó, no lo puedo negar, la “niña mala” seduce, hace vibrar infinidad de veces con su frialdad ya esperada, pero siempre te mantiene atenta, recorres la incansable búsqueda de Ricardito que parece perseguir un fantasma que existe un día sí y otro no, que es volátil, cambiante, dueña y señora del arte de fingir, nunca sabes que esperar de ella.

Como una sombra Ricardito trata de perseguirla, primero sorprendentemente en París, para continuar con un recorrido y descripción de un Londres hippie con todo el concepto de “Amor y paz”, sexo escurridizo sin ningún pudor ni compromiso.

En ocasiones parece ser,  un títere por voluntad propia, seducido con el encanto de la niña mala, de sus travesuras eróticas, de su cuerpo, su sexo, toda ella, a quien no conoce nombre verdadero, desde que aparece en su vida como “Lily, la chilenita”, en tierna adolescencia, ella posee las armas para que él lo persiga de por vida, ella como Lily, ya enloquecía a más de un puberto, con sus bien ensayados bailes y desde entonces el constante rechazo hacia Ricardito.

Luego es “Arlette, la guerrillera”, hábil, astuta, usa la guerrilla para escapar, salir, huir, es indiferente a la lucha política y social, cuando Ricardo Somocurcio cae al vacío embrujo de su cuerpo, ella fría, calculadora, él desbaratándose de pasión por ella,  siguiendo con su juego, le pide que la libere del compromiso de ir a Cuba, ya que debía entrenarse por la causa, Ricardito no puede ayudarla.

La camarada Arlette se va a Cuba, ante la realidad del pobre Ricardo, que de nuevo la pierde, aunque en realidad nunca la tuvo. Ella lista, sensual, su mayor arma, implacable antes de abandonar sus propósitos se vuelve amante de un hombre de confianza del propio Fidel Castro.

Va subiendo peldaños la camarada Arlette. Pero pronto ya no será llamada así. La casualidad gira en torno de la novela, ¿Dónde la encontrara de nuevo? Así como por arte de magia, se la topa en la UNESCO, la niña mala, ahora es Madame Robert Arnoux.



Tratar de descubrir los encuentros de estos dos personajes, hace del libro un picante encuentro con el destino, de hecho esperas llegar a las páginas donde de nuevo, el erótico encuentro dará rienda suelta a las travesuras de la niña mala.


Enigmática, seductora, nunca dice mucho, trae al pobre Ricardito desfilando por su suerte, por el martirio del amor, él pobre ya perdido, enamorado de ella, de lo que es y no es, del juego que lo trae de arriba abajo en su monótona vida, para que ella en un dos por tres la revolotee toda.