lunes, 10 de noviembre de 2014

Lolita



Publicación: 1955
Autor: Vladimir Nabokov
Adaptaciones: Lolita (1997), Lolita (1962)
Géneros: Ficción, Novela, Novela rosa, Tragicomedia.



Quería leerla, desde que supe de ella, “Lolita” provoca y cuando por fin llega a ti, solo hay una cosa por hacer: disfrutarla.

Lo esperas todo, la narración en primera persona por Humbert Humbert, donde no deja lugar a duda de la protagonista indiscutible de su vida, apenas vas leyendo lentamente el primer párrafo y ya te hace releerlo una y mil veces, desde ese momento ya me había inmiscuido en la prosa, suave y polémica, arriesgada, vale la pena continuar, sabes que estas ante una novela maravillosa, de amor, de tragedia, de todo lo que implica enamorarse de la persona “incorrecta”, no por la edad, sabemos de la diferencia entre ellos, Lolita tiene 12 años, la edad perversa de una niña que se está convirtiendo en mujer, él sabe del poder que emana, ella también.  

(Nabokov, 1975, pág. 10) “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.”


Ante este primer párrafo, los lectores no podemos hacer nada.  

Aún tiemblo con la descripción de Humbert, puedo imaginarlo en la ventana, sabe que Lolita se va al campamento, pasaran días eternos en que no podrá verla, seguirá lentamente en su imaginación, sus pensamientos recordaran minúsculos detalles no percibidos por nadie más, él ha descubierto a su nínfula, dueña y señora de todos sus deseos. Volvemos a la ventana, la ve subirse al coche, luego bajarse, correr, entrar, escuchara sus pisadas subiendo las escaleras, la espera, llega ella y lo besa…

(pág. 82) “Y cayó en mis brazos, y la boca inocente de mi adorada palpitante se fundió bajo la feroz presión de unas oscuras mandíbulas masculinas. En seguida la oí ─viva, inviolada─ bajar las escaleras”.

Imponen los juegos de ella, Lolita es perversa como mujer pero como no adorarla como niña, bailando, jugando, platicando con sus amigas, leyendo una revista de moda, riendo, haciendo tonterías en ese increíble e ingenuo balance de la niña que se niega a morir del todo. 

(pág. 99) “Súbitamente imaginé a Lo volviendo del campamento ­─tostada, tibia, somnolienta, drogada─, y casi lloré de pasión e impaciencia”.

Intensa, sugerente, provocativa así es Lolita, esperas y puedes seguir esperando cada minuto mientras imaginas el recorrido de ambos por Estados Unidos, un huir simultaneo de sentimientos y placeres, de no pisar tierra y seguir jugando con suerte, retando a todos, burlando la aventura a los ojos de la sociedad, de un padre viudo, con su hija, disfrazados, escondidos, señalados, juntos, se camuflan en escasos bellos  hoteles o frecuente los mundanos moteles, recorriendo la cultura liberal y fría, luego las señales, el miedo a que huya, la historia sigue ante los celos mortales de Humbert, su Lolita lo reta en eterna continuidad.
 
Existe ambigüedad en los sentimiento que puede provocarnos, como lectores podemos llegar a odiarla, sin embargo a Humbert podemos justificarlo, hasta entenderlo. El relato avanza, puedes percibir el destino de estos dos amantes, sin embargo desde el punto de vista crítico, el autor logra satirizar el comportamiento de la sociedad, demasiado puritano para aceptar esa “relación”, cuando acepta otras.

En el desenlace te das cuenta que no hay vuelta atrás, puede rogar Humbert una sola vez más, luego entender todo, pocas palabras, tiene sentido entender porque se terminó. Silencio y el grave dolor que va desgarrando lo que queda del pobre corazón, no volverán a estar juntos, la despedida se vuelve inminente, ya no hay nada que decir, sus argumentos se estrellan con su mirada perdida, cansada, magullada, pobre y sucia y aun así no hay más amor y reverencia hacia la joven que lo está matando, se despiden, se va él, Lolita su eterna Lolita le dice adiós.

Bibliografía


Nabokov, V. (1975). Lolita. Barcelona: Grijalbo.
idem
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