Publicación: 1955
Autor: Vladimir Nabokov
Adaptaciones: Lolita (1997), Lolita (1962)
Géneros: Ficción, Novela, Novela rosa, Tragicomedia.
Quería leerla, desde que supe de ella, “Lolita” provoca y cuando por fin
llega a ti, solo hay una cosa por hacer: disfrutarla.
Lo esperas todo, la narración en primera persona por Humbert Humbert,
donde no deja lugar a duda de la protagonista indiscutible de su vida, apenas
vas leyendo lentamente el primer párrafo y ya te hace releerlo una y mil veces, desde ese momento ya me había inmiscuido en la prosa, suave y polémica,
arriesgada, vale la pena continuar, sabes que estas ante una novela
maravillosa, de amor, de tragedia, de todo lo que implica enamorarse de la
persona “incorrecta”, no por la edad, sabemos de la diferencia entre ellos,
Lolita tiene 12 años, la edad perversa de una niña que se está convirtiendo en
mujer, él sabe del poder que emana, ella también.
Ante este primer párrafo, los lectores no podemos hacer nada.
Aún tiemblo con la descripción de Humbert, puedo imaginarlo en la
ventana, sabe que Lolita se va al campamento, pasaran días eternos en que no
podrá verla, seguirá lentamente en su imaginación, sus pensamientos recordaran minúsculos
detalles no percibidos por nadie más, él ha descubierto a su nínfula, dueña y
señora de todos sus deseos. Volvemos a la ventana, la ve subirse al coche,
luego bajarse, correr, entrar, escuchara sus pisadas subiendo las escaleras, la
espera, llega ella y lo besa…
Imponen los juegos de ella, Lolita es perversa como mujer pero como no
adorarla como niña, bailando, jugando, platicando con sus amigas, leyendo una
revista de moda, riendo, haciendo tonterías en ese increíble e ingenuo balance
de la niña que se niega a morir del todo.
Intensa, sugerente, provocativa así es Lolita, esperas y puedes seguir
esperando cada minuto mientras imaginas el recorrido de ambos por Estados
Unidos, un huir simultaneo de sentimientos y placeres, de no pisar tierra y
seguir jugando con suerte, retando a todos, burlando la aventura a los ojos de
la sociedad, de un padre viudo, con su hija, disfrazados, escondidos, señalados, juntos, se camuflan en escasos bellos hoteles o frecuente los mundanos moteles,
recorriendo la cultura liberal y fría, luego las señales, el miedo a que huya, la
historia sigue ante los celos mortales de Humbert, su Lolita lo reta en eterna continuidad.
Existe ambigüedad en los sentimiento que puede provocarnos, como lectores podemos llegar a odiarla, sin embargo a
Humbert podemos justificarlo, hasta entenderlo. El relato avanza, puedes
percibir el destino de estos dos amantes, sin embargo desde el punto de vista
crítico, el autor logra satirizar el comportamiento de la sociedad, demasiado
puritano para aceptar esa “relación”, cuando acepta otras.
En el desenlace te das cuenta que no hay vuelta atrás, puede rogar Humbert
una sola vez más, luego entender todo, pocas palabras, tiene sentido entender
porque se terminó. Silencio y el grave dolor que va desgarrando lo que queda
del pobre corazón, no volverán a estar juntos, la despedida se vuelve
inminente, ya no hay nada que decir, sus argumentos se estrellan con su mirada
perdida, cansada, magullada, pobre y sucia y aun así no hay más amor y
reverencia hacia la joven que lo está matando, se despiden, se va él, Lolita su
eterna Lolita le dice adiós.
Bibliografía
Nabokov, V. (1975). Lolita.
Barcelona: Grijalbo.
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