jueves, 1 de enero de 2015

El evangelio según Jesucristo.

Libro: El evangelio según Jesucristo.

Publicación: 1991
Autor: José Saramago
Género: Novela histórica

De un momento a otro, las dudas que antes fueron contradictorias en mi vida, se van abriendo camino conforme fui avanzando en la lectura, señalar que es necesario tener la mente abierta y haber leído una infinidad de libros antes que ya fueron en su proceso natural dejando preguntas, resolviendo unas y acomodando otras en estado de  “eterna espera”, como si fuera una larga fila de palabras, adivinando, razonando, desembocando a un encuentro con la realidad, es como describiría la lectura de este libro, una realidad ficticia creada desde un artífice intelectual de no encontrar respuestas satisfactorias de lo que ya nos habían dicho.

Y todo lo que podemos tentar como “verdadero” se queda aguardando en un lugar donde la incertidumbre crece, renace y no logra apaciguarse, va a ir en tiempo y forma, creando ídolos artificiales y en esencia crueles como los de antes, los que han perseguido desde el infinito estado temporal, en que esta historia narrada en tercera persona, logra acercarme, en mi caso por primera vez, a personajes reales, seres humanos todo carne y hueso, con las mismas lágrimas, tristezas, miedos, pesadillas, dolor, sangre, piel, sudor y todas las condiciones humanas que también conocemos.

Es así como aparece José, María, Jesús y demás personajes bíblicos retratados desde un panorama real, concebido para cuestionar y buscar argumentos si me atrevo a decir lo más cercano a una  “verdad”, con todos los juicios que pueda tener.

La historia escrita en un estilo asombroso, donde un narrador que ve todo, desde todos los ángulos posibles, hace del misterio un río de preguntas que no para y todo se lleva.

Los diálogos cambiantes y en una maraña de combinaciones extrañamente inteligibles, donde podemos escuchar a José, sabemos lo que siente María, conocemos a Jesús, otro, no el de mi concepción y memoria tomada de la forma que había aprendido, inculcada desde la religión católica, en este libro me fue presentado como un ser humano, un hombre, como uno de nosotros y me atañe cierta culpa haberlo olvidado, como llegue a olvidar tantas cosas que están ahí, que habían estado, que están.

El autor construye, remite a hechos históricos, a evangelios, oraciones conocidas, nombres, lugares, personas, acciones, brindando un panorama distinto que vale la pena en todos los sentidos leer.

Descubrí en cada línea, medite, sentí y por qué no, el resultado final, una lectura que me dejo con un cumulo de dudas mayores, al de antes de empezarlo.

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