martes, 6 de enero de 2015

Historia de dos ciudades



Libro: Historia de dos ciudades.
Publicación: 1859
Autor: Charles Dickens
Personajes: Sidney Carton, Carlos Darnay,  Defarge, Lucia Manette, Doctor Manette, Jarvis Lorry, Señorita Pross, John Barsad, Stryver, Señor Gabelle, Roger Cly.
Género: Crítica social, Ficción, Novela, Novela histórica.


── ¿Cuánto tiempo hace que te enterraron?
── Casi dieciocho años ── contestaba invariablemente el espectro. (Charles, 2000, pág. 18)

Tome del libro el anterior dialogo, sabiendo de antemano de las innumerables frases, sentimientos y pensamientos que se pueden encontrar en belleza, importancia, razón, esta pregunta para mi llegó a delatar el horror del Doctor Manette, subrayó palabras claves que puedan confundir la realidad de lo que podemos pensar sobre la temática del libro, pero que al ir analizándolas no hay otras que las puedan sustituir.

Enterraron = encerraron injustamente en “La Bastilla”.
Dieciocho años = el tiempo en que el Doctor Manette, estuvo preso en “La Bastilla”
Espectro = El preso que encontraron y liberaron de “La Bastilla”.

Si pareciera redundante mi anterior especificación, solo es para introducir la Francia del siglo XVIII,  las injusticias sociales que marcaron esa época y culminaron con la explosión de la “Revolución Francesa”, por así decirlo fue el fin de la monarquía,  pensar que el pueblo pudiera llevar a la guillotina a los reyes, dueños y señores residentes del Palacio de Versalles, era algo inconcebible

Si solo habláramos un poco de la guillotina, con horror calculamos todas las muertes que arrebato, justas e injustas, siempre con un celo de crueldad y temor inimaginable.

Parte fundamental de la historia del libro gira en torno del miedo a este monstruo, a terminar conducido a él, a sentir el último suspiro plegado a la sangre seca y nueva de los que acababan de morir un instante o mucho antes del siguiente desgraciado, por eso me detengo en este artefacto a la vez piadoso, pues antes de su instauración, era un espectáculo presenciar los reo sentenciados a pena de muerte (la rueda y el desmembramiento),  claro antes de morir, debían sufrir alta dosis de tortura, así que los promotores de cambiar la forma de muerte, consideraban humanitario este nuevo método, es así como en la Revolución Francesa, “La guillotina” fue la gran protagonista.

Francia y Londres, dos ciudades descritas a lo largo de las páginas, que en ningún momento pueden confundirse, ya que el París de 1789 explota y se convulsiona con la “Toma de la Bastillas” simbólica para el pueblo que decide levantarse en armas, furiosos, locos, terribles, sin miedo avanza la masa social oprimida por siglos, exige una república, desde ese momento, los aristócratas temen, los que pueden huyen, la muerte los sigue. París arde.

Lucía Manette con la bondad y felicidad prematura, parece a la vez traer la desgracia a cuestas, para mí en su momento cúspide, es enfrentándose al juicio para salvar al marido, los infortunios acarreados, las casualidades que desembocan siempre en personajes navegando entre Londres y París, perdidos y encontrados entre estas dos ciudades donde se van atando cavos, salvando vidas que siempre están a punto de perderse en algún renglón para luego desfallecer ante el horror de la revolución.

Crítica social profunda, aguantando y aguardando en personajes ficticios, la nobleza, los reyes, Monseñor (el reflejo de los poderosos de la iglesia católica, más hostil y malvado, inútil ante la gracia de bondad y misericordia).



El Marqués (para mi, el reflejo de la crueldad de los seres humanos faltos de compasión, que por tener dinero y un título son capaces de todo, la escena en que su carroza ( artefacto que produce el accidente), pero bien sabemos que fue la desconsideración, lo que mata al pobre niño, el padre, preso de dolor y  rabia, corre a la carroza y grita ¡Muerto! Todas las personajes, la masa social oprimida y amedrantada solo calla, siempre calla y ante el silencio, la voz baja apenas perceptible del padre que llora por dentro y ante el espectáculo, se encuentra frente al asesino de su hijo, sumiso vuelve a callar para ser sometido al inhumano deseo del marqués de pagar con una moneda de oro, ante eso, el padre con una voz destrozada, ya nada humana ni con vida, vuelve a gritar, ¡Muerto!, en este momento sale a escena Defarge, personaje central en todo el libro, antes porque fue criado del Doctor Manette, después lo escondió, en esta escena calma la rabia del padre, para evitar librarlo del castigo y la muerte, por atreverse a clamar justicia.  

Seguimos en toda la historia tentados a la aparición de Defarge, para encontrarlo de nuevo junto con su esposa y otros más, liderando la toma de Bastilla.

 
El autor le presta una valiosa voz a los oprimidos y los hace eslabón primordial para marcar el final del absolutismo, donde las masas populares, se convierten en los encargados de poner un nuevo orden en Francia.

Bibliografía


Charles, D. (2000). Historia de dos ciudades. México: Clásicos Selección.

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